marzo - 2019

PLAYAS CERO BASURA: DE LA INTENCIÓN A LA REALIDAD

PLAYAS CERO BASURA: DE LA INTENCIÓN A LA REALIDAD

Juan Pablo Marín, socio de Eco-Lógica y emprendedor Endeavor.

Durante los últimos meses se han desarrollado diferentes medidas que reflejan el compromiso asumido por el país de terminar con la basura en las playas, apuntando a alcanzar estándares internacionales en materia de sustentabilidad y aumentar la conciencia y la preocupación por parte de los chilenos.

Una de estas es la campaña del ministerio del Medio Ambiente “Voluntarios por el Océano” que logró que se retiraran en enero más de 2,5 toneladas de desperdicios de las playas, más del 27% de lo conseguido en 2018.  Junto a esto, Chile es el tercer país sudamericano en sumarse a “BlueFlag”, un programa mundial de certificación y mejoramiento sustentable de playas avalado por la ONU, la Unesco y la Organización Mundial de Turismo, que ya ha intervenido más de 4.000 lugares en 50 países.

Si bien celebramos como país estas iniciativas que nos encaminan a tener en un futuro playas Cero Basura, no son suficientes para hacer de esto una realidad. Necesitamos trabajar una serie de puntos si queremos ver resultados en un corto plazo.

El primer paso es exigir a nivel nacional que todos los kioscos y restaurantes ubicados en la costa certifiquen que al menos un 50% de sus residuos son recuperables. Esto, a través de un informe aprobado por un destinatario final autorizado que pueda reciclar, reutilizar o compostar cada uno de esos residuos.

En segundo lugar, es importante instalar puntos limpios en las playas que cuenten con ciertos requisitos para que se cumplan realmente los objetivos de facilitar la recuperación de los residuos.

Los contenedores deben ser transparentes y estar destinados a un solo tipo de residuo muy identificado, como, por ejemplo, latas de aluminio de bebidas, botellas plásticas transparentes (PET), papel mixto (diarios, revistas) y cartón.

Todo esto acompañado de letreros informativos que enfaticen que, si la persona no sabe en cuál contenedor dejar el residuo, es mejor que lo deje en el basurero, ya que es preferible botar de manera consciente y ordenada los residuos, que contaminar un contenedor segregado.

Para cumplir con los objetivos deseados esto debe ir acompañado con campañas de limpieza periódicas que involucren a las personas con el cuidado de las playas y establecer un punto de acopio para los residuos, tanto de estas campañas, como de los puntos limpios. Empresas como Eco-Lógica, que se dedican a administrar residuos con el foco “Cero Basura”, podrían retirarlos y llevarlos a su estación de transferencia, en donde se segregan, compactan, acopian y comercializan. Finalmente, lo que no se pudo recuperar, se puede procesar y transformar en combustible alternativo, recuperando así el cien por ciento de los residuos.

Ya no es novedad que Chile apunte a convertirse en un país más sustentable, la novedad ahora es el cómo. Si se adoptan este tipo de medidas reales, el desafío de tener playas Cero Basura puede ser el primer paso para avanzar a tener ciudades o en un futuro un país Cero Basura.